Cada persona tiene preferencias distintas a la hora de viajar. Para algunos las vacaciones perfectas son pasar el día tendido en una hamaca al sol, mientras para otros sería la semana más aburrida de su vida. Hay quienes prefieren la soledad de la naturaleza para poner en orden sus ideas, mientras que otros prefieren disfrutar de la actividad cotidiana de una ciudad que no conocen. Así mismo hay mucha gente que gusta de gastar su tiempo de ocio durante un viaje, aprovechando las posibilidades culturales que ofrecen distintos destinos interesantes.

Para estos últimos Europa ofrece una cantidad gigantesca de opciones atractivas. Para los amantes del arte, cabe destacar ciudades como Londres, París o Madrid, que ofrecen al visitante la posibilidad de disfrutar de obras artísticas como La Gioconda en Museo del Louvre o Las Meninas en el Museo del Prado (pagina oficial) Estas ciudades ofrecen tambíen otras opciones al amante de la cultura, con las que disfrutar de no solamente de las elementos propios del desarrollo de las civilizaciones europeas, sino incluso de objetos que provienen de las cuatro esquinas del mundo, como es el caso del Museo Británico en Londres.

La actividad cultural de estas ciudades, u otras como Berlín, Ámsterdam o Roma, no sólo se centran en los museos. Se puede disfrutar de una gran variedad de representaciones teatrales o musicales, que satisfacen hasta al espectador más exigente. Además de las artes plásticas y escénicas, una de las expresiones más interesantes de una cultura es la gastronomía. Cada vez más personas, utilizan su tiempo de vacaciones para disfrutar o conocer cocinas tan sugerentes como la española, la francesa o italiana.

No hay que olvidar que uno de los aspectos más importantes de cualquier cultura es el idioma, ya que devela una idiosincrasia propia. La posibilidad de poder moverse en el continente europeo con líneas aéreas de bajo coste, ha favorecido que muchas personas aprovechen las posibilidades que ofrecen empresas como cursos de idiomas en el extranjero, para llevar a cabo un curso del idioma en el extranjero, para aprender dentro del contexto natural en el que desarrola el mismo.

Sin embargo, hay que reconocer que para muchas personas centrarse en una sola actividad puede resultar tedioso. Para evitarlo, se pueden combinar distintas actividades para hacer de las vacaciones un periodo inolvidable. Por qué no aprovechar por ejemplo un curso de alemán en Alemania para conocer también zonas como Baviera, con su selección de castillos y monasterios medievales y una gastronomía basada en asados y salchichas de una calidad de ensueño, acompañadas de la cerveza de cada región.

El bajo coste que ello puede suponer, sobre todo en temporadas bajas y gracias a las distancias relativamente cortas, hacen que Europa rebose de posibilidades para poder disfrutar del fruto de siglos de cultura al alcance de quien quiera. Simplemente es cuestión de ponerse a planear.